Luego del fallecimiento de un familiar, es habitual que uno de los herederos continúe viviendo en el inmueble, mientras los demás quedan al margen del uso o la administración del bien. Esta situación, aunque frecuente, suele generar conflictos cuando no se establece un acuerdo claro entre las partes.
El heredero que ocupa el inmueble no adquiere automáticamente más derechos que los demás. La ley protege el derecho de todos los herederos y prevé mecanismos para equilibrar la situación, ya sea mediante compensaciones, uso compartido o partición del bien. Cuando no hay diálogo, el conflicto suele judicializarse y prolongarse durante años.
Abordar estos casos con asesoramiento legal permite ordenar la situación desde el inicio, proteger los derechos de cada heredero y evitar enfrentamientos innecesarios dentro del grupo familiar. Una intervención oportuna puede marcar la diferencia entre una solución razonable y un conflicto prolongado.